Cobertura de ‘Un, dos, tres… al escondite inglés’ en… ¿Mundo Deportivo?

Sí, aunque hoy la combinación parezca bizarra, hace cuarenta años el mundo del cine —incluido el cine pop— tenía su hueco en las páginas de un diario tan eminentemente deportivo. Entre febrero y marzo de 1970, El Mundo Deportivo publicó tres historias sobre el film de Zulueta, contribuyendo así a la promoción de su estreno en Barcelona (20 de marzo).

La avanzadilla aparece el 13 de febrero, un breve acompañado de foto promocional en el que se destaca el premio del CEC obtenido por Luis Cuadrado, así como el reciente fallecimiento de Carlos Garrido:

Un plano de la película de José Luis Borau, en Eastmancolor, que presenta Cire Films, «Un, dos, tres… al escondite inglés», que ha obtenido el premio del CEC, de Madrid, a la mejor fotografía (Luis Cuadrado). Encabeza el reparto Patty Shepard, con Judy Stephen y entre otros el recién fallecido Carlos Garrido, con la intervención de once conjuntos músico-vocales.

Lucas Cot (El Mundo Deportivo, 13/02/1970)

Ya en marzo, se publica otra nota breve acompañada de imagen al día siguiente del estreno, especificando la sala:

Once populares conjuntos e individualidades «pop» y nueve estrellas de renombre en la TVE y en el cine toman parte en la película de los locos del ritmo loco. «Un, dos, tres… al escondite inglés» (Aquitania). He aquí una escena de la misma.

(El Mundo Deportivo, 21/03/1970)

Finalmente, el 26 de marzo se publica puntualmente una reseña con un conciso pero acertado análisis del especial carácter del film, que al contrario que otros previos intentos de cine yeyé, sacrifica el protagonismo del argumento en favor del gag absurdo y del playback:

«Un, dos tres, al escondite inglés» Española. — Comedia musical. Director: José Luis Borau.— Principales intérpretes: Patty Shepard, Juddy (sic) Stephen, José María Íñigo, Mercedes Yuste (sic), Ramón Pons, Tina Sainz y Antonio Drove. — Eastmancolor.

Con todos sus defectos o fallos, «Un, dos, tres, al escondite inglés» es, indudablemente, el primer intento serio del cine español para adentrarse en ese mundo moderno de la música «pop», de lo psicodélico y del absurdo que de tan difícil comprensión resulta, por lo común, a todos aquellos que rebasan la frontera de la treintena.
No se trata de una comedia musical al uso, esto es, un film de argumento con algunas incrustaciones melódicas, sino que la música —una clase de música determinada, desde luego— es el protagonista exclusivo, y la trama argumental, un levísimo pretexto para dar entrada y servir de eslabón a bailes, ritmos y canciones, interpretados por una serie de populares artistas y conjuntos del género, como «Isamel» (sic), «Shelly» y «Nueva Generación», «Los Pop-Tops», «Fórmula V», «Los Angeles», «Los Buenos», «Los Iberos», «Los Mitos», «Henry and the Seven». «Los Beta», y «The End,), entre otros.
La película narro las peripecias de un grupo de muchachos y muchachas, en sus denonadados esfuerzos para impedir que la canción titulada «Mentira, mentira», represente a España en un festival internacional de música moderna. Y para evitarlo son capaces de recurrir a todos los procedimientos, hasta los más absurdos y eutrapélicos.
Resulta inevitable encontrar eco de Richard Lester y recuerdo de «Qué noche la de aquel día!» o «Help» en la realización de José Luis Borau, pero no obstante su labor merece elogio. Hay en ella ritmo, agilidad, dinamismo y sentido de la plástica.
Otro tanto cabe decir del equipo de intérpretes. Todos ellos son jóvenes y entusiastas de la música «pop». Y, en consecuencia, no será extraño que su actuación provoque también el entusiasmo de sus muchos e incondicionales admiradores.

Joaquín López Español (El Mundo Deportivo, 26/03/1970)

¿No notan nada extraño? Efectivamente, no hay ni rastro del nombre de Iván Zulueta en ninguna de las tres informaciones. Por tibia o fría que fuera la afección de Zulueta en cuanto a la paternidad de su primer largometraje, el reconocimiento de autoría pública se distorsionó de forma notoria como consecuencia de la dinámica de políticas que tensionaba el ordenamiento sindical de ASDREC (Agrupación Sindical de Directores y Realizadores Españoles de Cinematografía, en cuya potestad residía expedir o no los carnets sindicales), comandada por Juan Antonio Bardem.

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