Entrevista a Iván Zulueta en El País (1980)

Presentado en formato de entrevista redactada aunque en realidad no es más que una reproducción literal de varios segmentos del pressbook redactado por Zulueta, este texto fue publicado el 8 de junio de 1980, víspera del estreno de Arrebato. En él se explican la génesis del proyecto y algunos pormenores poco visitados de la producción. Destaca asimismo el perfil biofilmográfico de Zulueta (proveniente también del pressbook), en cuyo listado de obras de 8 mm aparecen algunas que se suelen obviar o configurar de diferente modo en filmografías más actuales.

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Mañana, lunes, se estrena en Madrid Arrebato, segundo largometraje comercial de Iván
Zulueta, con Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Will More en los papeles principales. El primer largometraje del realizador fue Un, dos, tres, al escondite inglés, producido en 1969 por José Luis Borau.

«Durante la primavera de 1978, Arrebato —señala su director— está a punto de convertirse en otro cortometraje a lo Leo es pardo, es decir, producido por Augusto M. Torres y en el que el director volvería a hacerlo todo, en un nuevo intento de aplicar los métodos del Super-8 al cine comercial».

«En el proyecto primitivo sólo aparecía un aspecto del Arrebato actual: se contaba la experiencia de un cineasta que se dedica a auto-filmarse mientras duerme. El experimento le absorberá, literalmente, hasta acabar con él, o al menos su ser visible… El asunto contenía elementos más que suficientes para investigar en la imagen, y hacer de ella un sujeto en sí que adquiere diversas apariencias, según formato, emulsión, velocidad, reiteración, etcétera. Todas las reglas del cortometraje económico e “hinchable”, se daban en el invento, pero, por otro lado, la trama carecía de conflicto, era algo frío, sin apenas tensiones… La idea pedía más, un mayor desarrollo, nuevas situaciones y personajes. El proyecto sufre un retraso por complicaciones económicas hasta que el equipo inicial contacta con Nicolás Astiarraga, que decide producir la película».

«En marzo de 1979 se completa la versión definitiva del guión y en mayo se ruedan los Super-8 que luego formarán parte de la acción a rodar en 35 mm. El presupuesto plantea una serie de dificultades a la hora de buscar localizaciones y hasta el 4 de julio no se puede dar la primera vuelta de manivela. El rodaje, previsto inicialmente para dos o tres semanas, se revela mucho más laborioso de lo calculado y, a pesar de las horas extras, se acaba llevando cuatro semanas y media. El presupuesto sufre en consonancia… Finalmente, y después de 18.000 metros de película virgen, se llega a la sala de montaje en donde, una vez más, la complejidad del filme obliga a prorrogar los tres meses previstos en un principio, llegando casi hasta los cinco. A punto de entrar en 1980 se consigue la copia “cero”. El ministerio de Cultura le concede el premio a la Calidad».

Iván Zulueta tiene una doble formación: por una parte, la cinematográfica y, por otra, el dibujo publicitario y la decoración. Después de Un, dos, tres, al escondite inglés, que no pudo firmar como director por cuestiones burocráticas, realiza varios cortometrajes en 35 mm. (MasajeFrank Stein) y uno en 16 mm. (Leo es pardo). Sin embargo su actividad cinematográfica desde entonces a hoy se centra en el Super-8, formato en el que realiza numerosos cortos, entre los que destacan Souvenir, Te veo, Hotel, Ventana discreta y Kin Kon, y tres largometrajes: A-Mal-Gam-A, Mi ego está en Babia y Primera parte. En el campo de la pintura expone en la muestra colectiva Objetos, en la galería Lázaro, de Bilbao, en 1975, y al año siguiente, junto con Cosme Churruca, monta la «Polémica» de Grupo 15 «El mensaje es facial». Su labor gráfica se centra en la realización de unos treinta carteles cinematográficos (entre otros los de Furtivos, Viridiana, Camada negra y El corazón del bosque) festivales y grupos musicales (Vainica doble, Orquesta Mondragón, Brakamán, etcétera).

«Arrebato —añade Iván Zulueta— es tan evidentemente autobiográfica que no lo es nada. En realidad me veo en los tres personajes principales. El hecho de que no hiciera ninguna película comercial desde el Un, dos, tres… se debe a que tuvo una comercialización muy accidentada. Tenía firmado un contrato con Borau para dos películas más y aunque le propuse varias historias baratas, lo cierto es que no se pudo hacer ninguna. Después tuve un tiempo de trabajo enloquecido, dibujos, decoración, todo hasta el punto de que, como dice Julio Iglesias, “me olvidé de vivir”, por eso me dediqué más al Super-8. Ahora estoy otra vez lanzado y espero poder volver a dirigir, con Nicolás Astiarraga como productor, en cuanto se recupere un poco el dinero de Arrebato».

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